Entre colmenas y voces: tejiendo redes de comunicación

En California, Santander, un municipio relacionado con la minerĆ­a, las abejas se han convertido en una alternativa para quienes buscan construir otras formas de desarrollo.

Entre montañas, apiarios y trabajo comunitario, un grupo de familias han encontrado en la apicultura una actividad que genera ingresos, contribuye a la conservación del medio ambiente y al cuidado de los ecosistemas.

A través de las voces de quienes han dedicado años a este oficio, este especial recorre experiencias, desafíos y proyectos que muestran cómo las colmenas se han convertido en una oportunidad para el territorio.

Don Nelson: el impulso de la apicultura sostenible en California 

A tres horas de Bucaramanga, despuĆ©s de pasar por Matanza y SuratĆ”, estĆ” California. La finca de Nelson PĆ©rez Vega estĆ” a cinco minutos del parque principal de este municipio, donde vive junto con su esposa Deysi Milena Cabeza Guerrero y su suegra, Cecilia Guerrero Villamizar; una familia que encontró en las abejas una forma de vida y que procura fortalecer en el trabajo colectivo al que suman en la Asociación ApĆ­cola Oro miel. 

Es un jueves de marzo de 2026, y despuĆ©s de desayunar, sentado en un balcón, don Nelson cuenta que se define como ā€œun personaje de lo cotidianoā€. Sin embargo, mĆ”s allĆ” de sus palabras, su trabajo ha tenido impacto en la comunidad, en la que desde su rol como presidente de la Junta de Acción Comunal, encontró en la apicultura una alternativa para el desarrollo de su territorio. 

ā€œIniciamos con cuatro cajas… pero nosotros Ć©ramos unos extractores de miel… algo de la casaā€, recuerda. Lo que comenzó como una actividad familiar creció hasta convertirse en un proyecto colectivo en California.

Don Nelson asegura que una de las razones por las que el proceso ha logrado mantenerse es el trabajo colectivo. Recuerda que durante aƱos vio cómo muchas ayudas llegaban de manera individual y terminaban perdiĆ©ndose. Por eso, junto a otros apicultores, decidió apostarle a una iniciativa que pudiera beneficiar a mĆ”s personas y mantenerse mĆ”s tiempo.

Un oficio afectado por el clima

Al hablar de las dificultades del oficio, don Nelson menciona de inmediato el clima. Cuenta que las lluvias y los cambios de temperatura han afectado la producción de miel y la supervivencia de las colmenas. ā€œLas colmenas comienzan a menguarse y por Ćŗltimo pues termina ya porque no son capaces de hacer la termorregulación dentro de las colmenas y se mueren o se vanā€, explica. 

Con la mirada fija en las montaƱas, el apicultor comenta que las condiciones climĆ”ticas tambiĆ©n han golpeado la economĆ­a de quienes viven de la apicultura, pues cuando las colmenas producen menos, lo ingresos de las familias tambiĆ©n disminuyen.  

Una alternativa para el territorio

Frente a esas dificultades, consiguieron nuevas formas para mantener el proyecto, ā€œnosotros en este momento como ApicolaOromiel tenemos hidromiel, bĆ”lsamos, polen, jalea aparte de nuestros productos hechos con mielā€, seƱala. Con esta estrategia se busca generar ingresos y fortalecer la economĆ­a local.  

Para don Nelson la apicultura representa una posibilidad de transformación mĆ”s allĆ” de la producción de miel, se trata de, como dice Ć©l, de ā€œconstruir alternativas de economĆ­a sostenibleā€.  

En California el 95% de la economĆ­a gira alrededor de la minerĆ­a, pero don Nelson y su familia le apuestan a un camino distinto: las abejas. Como lĆ­der comunal impulsa un proyecto apĆ­cola que busca transformar la producción y el futuro de su comunidad. 

CƔpsulas sonoras

Deysi Milena: una vida dedicada al medio ambiente

En California, Santander, la apicultura ha pasado por generaciones en muchas familias. Ese es el caso de Deysi Milena Cabeza Guerrero, apicultora y defensora del pƔramo de SanturbƔn, quien ha estado rodeada de abejas desde que era una niƱa.

Mientras recuerda sus primeros aƱos en el mundo apĆ­cola, cuenta que: ā€œrealmente en el tema de la apicultura llevo desde muy niƱa, desde que tenĆ­a 8 o 9 aƱos, mi familia siempre ha estado con este tema y pues tambiĆ©n son defensores del medio ambiente, cuidamos el medio ambiente a travĆ©s de la polinizaciónā€.

Con mĆ”s de tres dĆ©cadas de experiencia, Deysi considera que muchas de las enseƱanzas que han marcado su vida provienen precisamente de las abejas. Para ella, la organización y el trabajo colectivo son fundamentales, tanto en una colmena como en una comunidad. ā€œSon enseƱanzas que nos dan las abejitas, entre ellas el trabajo en equipo, la resiliencia y el cuidar el medio ambiente, porque se dice que, si las abejas desaparecieran de la tierra, los seres humanos durarĆ­amos solo cinco aƱosā€, afirma.

Al hablar del crecimiento de la apicultura en California, recuerda los primeros esfuerzos para organizar a los productores de la región. En aquel momento, explica, la desconfianza y el temor de algunos apicultores dificultaban la consolidación de proyectos colectivos. Sin embargo, con el paso del tiempo y los resultados obtenidos, la iniciativa logró ganar respaldo entre los habitantes del municipio.

Hoy, junto a Nelson Pérez Vega y los integrantes de la Asociación ApicolaOromiel, trabaja para fortalecer la apicultura como una alternativa económica y ambiental para las familias del territorio.

La apuesta por la diversificación

Uno de los aspectos que Doña Deysi identificó desde el inicio fue la necesidad de diversificar los productos derivados de la apicultura para llegar a mÔs consumidores y ampliar las oportunidades de comercialización.

ā€œRealmente son pocos apicultores que manejan subproductos para llegar mĆ”s al cliente, porque el cliente no solo va a consumir miel… En un principio la propuse yo y eso con el fin de que cuando fuĆ©ramos a las ferias llevar otras cosas que fueran derivados tambiĆ©n de la apiculturaā€, explica. Y gracias a la intención de expandirse, hoy en dĆ­a cuentan con productos como chocomiel, jabones, bĆ”lsamos labiales, hidromiel, cremas, llaveros, entre otros.

Un proyecto y una herencia

En un contexto donde muchos jóvenes migran hacia actividades relacionadas con la urbanización y otros sectores económicos, la Asociación ApicolaOromiel busca mantener viva una tradición que ha acompañado durante décadas a las familias de California.

ā€œTenemos el proyecto de la escuela apĆ­cola, se iniciarĆ­a con talleres para niƱos, tratando de pasar a lo prĆ”ctico y que el colegio los traiga a vivir la experiencia apĆ­cola, vamos a iniciar con abejas meliponas que no tienen aguijón para que ellos pierdan el miedo. El impacto pues es enseƱarles a ellos que debemos proteger el medio ambiente y las abejas porque son nuestro futuro, afirma Deisy, con una sonrisa refleja el entusiasmo que le produce este proyecto.

MÔs allÔ de enseñar técnicas de producción, la iniciativa busca transmitir el valor ambiental, social y económico de la apicultura. Deisy espera que las nuevas generaciones encuentren en las abejas una oportunidad para fortalecer su vinculo con el territorio y continuar una tradición que durante años ha contribuido al cuidado del medio ambiente y al desarrollo de California.

En California hay un promedio de 400 colmenas, fundamentales para la polinización y la conservación de los ecosistemas de la región.

CƔpsulas sonoras

Rodrigo Villamizar, una apuesta por el desarrollo local

En una fría mañana en Floridablanca, Rodrigo Villamizar recuerda una experiencia que estuvo a punto de alejarlo de la apicultura. Años atrÔs sufrió una fuerte reacción alérgica provocada por la picadura de un insecto, una situación que lo llevó a relacionar aquel episodio con estos polinizadores. Sin embargo, el tiempo, el trabajo ambiental y su acercamiento a los apiarios le permitieron descubrir que las abejas no habían sido las responsables.

Hoy, ademĆ”s de mĆ©dico veterinario, se define como un ā€œamante de la apiculturaā€, una actividad que se ha convertido en parte fundamental de su vida y de su trabajo con productores de distintas zonas de Santander.

Su relación con la apicultura se fortaleció a través de proyectos desarrollados junto a asociación de apicultores de Floridablanca y California. Allí encontró una oportunidad para impulsar procesos productivos que benefician a las comunidades rurales y promueven el cuidado del medio ambiente.

ā€œHemos desarrollado un trabajo desde hace dos aƱos con la Asociación de Productores de Miel de California, donde se dejaron cerca de 300 colmenas instaladas en varios sectores... con cinco nĆŗcleos cada uno con diferentes accesos y con una preparación de terreno de manera que sea seguro para las personasā€, cuenta.

Para Rodrigo, uno de los principales logros ha sido demostrar que el trabajo conjunto entre productores e instituciones puede generar resultados sostenibles para las familias que dependen de esta actividad.

El crecimiento de una prĆ”ctica histórica 

En California, un municipio cuya economĆ­a ha estado tradicionalmente ligada a la minerĆ­a, la apicultura se ha convertido en una alternativa productiva para varias familias del territorio.

ā€œNo solamente hablamos de miel, sino de polen como en las zonas altas, tambiĆ©n encontramos los propóleos que son medicinales para el tema de enfermedades respiratorias. AdemĆ”s del apiturismo … y si vamos mucho mĆ”s allĆ”, en este momento se estĆ” implementando la producción de apitoxina de manera tecnificada y con estrategias para generar su cosecha, lo cual tiene un valor importante en los mercados porque va hacia la medicinaā€, seƱala mientras revisa en su celular fotografĆ­as de algunos de los productos obtenidos a partir de las colmenas.

La diversificación de estos productos ha permitido ampliar la visión sobre el potencial de la apicultura y generar nuevas alternativas económicas para los productores del territorio.  

Una apuesta colectiva

Rodrigo destaca que el fortalecimiento de la apicultura ha sido posible gracias a la articulación entre organizaciones de productores y entidades como la Gobernación de Santander, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB) y el Ministerio de Ambiente.

Como parte de este proceso, durante el pasado mes de mayo se realizó un seminario conmemorativo por el DĆ­a del Apicultor, un espacio en el que productores y expertos intercambiaron experiencias sobre el mejoramiento de las prĆ”cticas apĆ­colas y la conservación de los ecosistemas. ā€œYa no solamente se ha centrado en el tema de California, sino que queremos dar el aporte para que se consolide la apicultura en el departamento de Santanderā€, afirma.

Como dice Rodrigo Villamizar, el futuro de municipios como california pasa por reconocer que la riqueza no solo se encuentra bajo la tierra. En los bosques, la biodiversidad y las abejas tambiƩn existen oportunidades para generar ingresos, fortalecer comunidades y construir alternativas de desarrollo sostenible para las nuevas generaciones.

Las historias de Nelson, Deysi, Rodrigo y otros apicultores reflejan que la apicultura es mucho mÔs que la producción de miel.

DetrÔs de cada colmena hay años de trabajo, conocimientos transmitidos entre generaciones y una apuestas constante por el cuidado del medio ambiente. En un territorio que busca diversificar su economía, las abejas se han convertido en un símbolo de organización y sostenibilidad.

Su labor demuestra que el futuro de California también puede construirse desde los bosques, los pÔramos y la biodiversidad que caracteriza a la región.