El rastro del vuelo
En las montañas del nororiente colombiano, donde la ciencia llegó tarde y el conflicto llegó primero, dos biólogos siguen el rastro de aves que el país nunca había visto… o había dejado de ver.
Pico espina dorsimorado - Ramphomicron microrhynchum
Pico espina dorsimorado - Ramphomicron microrhynchum
El territorio que resiste en silencio
En el nororiente de Colombia hay una geografía que no aparece completa en los mapas, no porque no exista, sino porque durante mucho tiempo fue imposible recorrerla.
El Gran Santander —esa región que une a Santander y Norte de Santander— es un territorio de contrastes extremos: páramos donde el viento corta la piel, selvas húmedas donde la vegetación lo devora todo, montañas que se quiebran en cañones profundos y caminos que desaparecen con la lluvia. Durante décadas, estos paisajes estuvieron atravesados por el conflicto armado, economías ilegales y una constante sensación de riesgo. Allí, la ciencia no llegó tarde por descuido, sino por imposibilidad.
En lugares como el Catatumbo, entrar significa exponerse, caminar con equipos, cámaras o libretas y equipos científicos, esto podía despertar bastantes sospechas. Investigar no era solo una labor académica: era una negociación permanente con el territorio, con sus habitantes y, muchas veces, con actores armados, sin embargo, incluso en medio de ese silencio impuesto, las aves seguían ahí.
Volaban sobre incendios provocados por la necesidad de subsistencia, cruzaban cielos cargados de humo, habitaban bosques fragmentados y sobrevivían en ecosistemas que cambiaban más rápido de lo que podían adaptarse.
En uno de esos escenarios, un gavilán apareció en medio del fuego: una imagen que más tarde le daría reconocimiento internacional al biólogo Alberto Peña y que sintetiza la paradoja del territorio: destrucción y vida coexistiendo en el mismo instante.
Pero antes de ser fotografiadas, antes de ser registradas, antes incluso de ser nombradas, esas aves ya contaban una historia. Sólo hacía falta alguien que aprendiera a leerlas, a escucharlas y sobre todo a rastrearlas.
Gavilán Sabanero - Buteogallus meridionalis (Alberto Peña galardonado por la National Audubon Society)
Gavilán Sabanero - Buteogallus meridionalis (Alberto Peña galardonado por la National Audubon Society)
Aprender a ver dónde nadie había mirado
Fernando Cediel y Luis Alberto Peña crecieron en extremos distintos de esta misma región. Uno en Santander, el otro en Norte de Santander, Ambos rodeados de montañas, ambos atravesados por la misma pregunta: qué había realmente en esos territorios que nadie estaba documentando, qué existe en el patio de nuestras casas.
Mientras la mayoría veía aves como parte del paisaje cotidiano, ellos empezaron a ver patrones, diferencias, vacíos. Lo que para otros era un sonido más, para ellos era una pista, lo que parecía repetirse, en realidad cambiaba.
Esa forma de mirar no nació en los laboratorios, sino en el campo, en caminatas largas, en jornadas donde el clima cambia en cuestión de horas, en salidas donde no siempre se encuentra lo que se busca, porque explorar estos territorios implica asumir la incertidumbre: días enteros sin registros, rutas que no llevan a ningún lugar, condiciones físicas exigentes, y la constante sensación de estar en un espacio donde todo puede cambiar.
Con el tiempo, ambos entendieron que el problema no era la falta de biodiversidad, era la falta de conocimiento. Colombia, el país de la belleza, es el país con mayor diversidad de aves en el mundo, con más de 1.900 especies registradas. Pero incluso en ese contexto, había regiones completas donde no se sabía con precisión qué especies habitaban, cómo se distribuían o cómo sobrevivían, el Gran Santander es una de ellas.
Seguir el rastro en territorios difíciles
Cuando Cediel y Peña finalmente se encontraron, no solo compartieron información: compartieron una certeza, había que volver al territorio.
No como turistas, no como visitantes ocasionales, sino como observadores persistentes, volver una y otra vez, registrar, comparar, dudar, confirmar. Caminar donde antes no se podía, hablar con comunidades que conocen el territorio mejor que cualquier mapa, aprender de quienes han vivido allí toda la vida.
Así nació la Sociedad Ornitológica del Nororiente Andino (SONORA), no solo como una organización científica, sino como una forma de insistir en mirar lo que durante años fue ignorado, pero el trabajo en campo no es romántico.
Implica cargar equipos durante horas, atravesar zonas sin acceso, depender de guías locales para entrar a ciertos lugares, adaptarse a climas extremos y, en muchos casos, entender códigos sociales y de seguridad que no están escritos en ningún manual.
En el Catatumbo, por ejemplo, investigar significa moverse con cuidado. La presencia de actores armados, los incendios provocados por prácticas agrícolas y la desconfianza hacia lo desconocido hacen que cada salida requiera preparación, paciencia y respeto.
Por eso, el trabajo no se hace solo: se construye con la comunidad, con quienes conocen los caminos, los sonidos y los riesgos, y es en medio de esas condiciones donde empiezan a aparecer las respuestas.
“Llevar una cámara puede despertar muchas sospechas”
Torito capiblanco - Capito hypoleucus
Torito capiblanco - Capito hypoleucus
Lo que emerge cuando el territorio se abre
Con el tiempo, el Gran Santander dejó de ser un vacío, aparecieron registros que no existían para Colombia, se documentaron especies que nunca habían sido reportadas en la región. Otras, que se creían desaparecidas, volvieron a aparecer.
Cada hallazgo es pequeño en apariencia: un registro, una fotografía, una anotación en una libreta, pero en conjunto, esos datos reescriben lo que se sabe sobre un territorio no se trata solo de sumar especies a una lista, se trata de entender cómo se distribuyen, cómo sobreviven, cómo responden a la transformación del paisaje.
En ecosistemas como el cañón del Chicamocha o el páramo de Santurbán, las especies endémicas dependen de condiciones muy específicas. Cualquier cambio —una carretera, un cultivo, un incendio— puede alterar ese equilibrio.
Y en regiones como el Catatumbo, donde aún hay vacíos de información, cada registro tiene un valor mayor: es evidencia de que todavía hay mucho por descubrir.
Toche venezolano - Icterus icterus
Toche venezolano - Icterus icterus
Colibri de Marte- Heliangelus Mavor
Colibri de Marte- Heliangelus Mavor
Nombrar para proteger
Pero el conocimiento científico, por sí solo, no transforma un territorio, por eso, una parte fundamental del trabajo ocurre fuera del campo, en escuelas rurales, en conversaciones con comunidades, en espacios donde el conocimiento se comparte, allí las aves dejan de ser nombres científicos y se convierten en algo cercano, reconocible.
Niños que aprenden a identificar especies que siempre han visto, comunidades que descubren el valor de lo que habita en su entorno, territorios que empiezan a verse a sí mismos desde otro lugar. Porque en regiones marcadas por la violencia, hablar de biodiversidad es también una forma de reconstrucción social, de cambiar la narrativa, de pasar de un territorio definido por el conflicto a uno reconocido por su riqueza natural.
Seguir el rastro del vuelo
Hoy, el Gran Santander empieza a aparecer con más claridad en los mapas de la ciencia. Ya no como un vacío, sino como una de las regiones clave para la conservación de aves en Colombia, pero el trabajo está lejos de terminar, quedan especies por registrar, comportamientos por entender, territorios por recorrer. Queda, sobre todo, la necesidad de seguir mirando.
Porque las aves no llegaron ahora, siempre estuvieron ahí, volando sobre incendios, cruzando montañas, sobreviviendo en silencio. Lo que está cambiando es la forma en que las vemos, y en ese cambio, en esa insistencia por entender lo que antes no se nombraba, hay quienes decidieron seguir el rastro del vuelo.
Un rastro que no solo revela aves, sino un país que, durante mucho tiempo, permaneció invisible, y hoy se reconoce como el País de la Belleza.
Viuva de Antifaz - Pipraeidea melanonota
Viuva de Antifaz - Pipraeidea melanonota
Musguerito Paramuno - Iridosornis rufivertex
Musguerito Paramuno - Iridosornis rufivertex
Luis Alberto Peña
Luis Alberto Peña es biólogo nortesantandereano con énfasis en ornitología, egresado de la Universidad de Pamplona, cuya trayectoria se ha consolidado en la investigación, exploración y divulgación científica de la biodiversidad en Colombia, especialmente en el nororiente andino.
Su trabajo se ha enfocado en el estudio de la avifauna del departamento de Norte de Santander, una región históricamente subexplorada desde la ciencia, donde ha liderado procesos de caracterización, registro y análisis biogeográfico de especies. Ha participado en importantes hallazgos científicos, incluyendo el redescubrimiento del loro orejiamarillo en la región, nuevos registros para Colombia y Suramérica, así como la descripción de nuevas subespecies para la ciencia.
Es cofundador y director científico de Birding Norte de Santander, y miembro fundador de la Sociedad Ornitológica del Nororiente Andino (SONORA), desde donde impulsa iniciativas de investigación, exploración biológica y divulgación del conocimiento. Además, es miembro activo de la Asociación Colombiana de Ornitología y colaborador de la Fundación Neotropical.
Paralelamente, ha integrado la fotografía de naturaleza como una herramienta clave para la sensibilización ambiental. Su trabajo ha sido reconocido a nivel nacional e internacional, destacándose como ganador en la categoría Conservación de los Audubon Photography Awards 2025, otorgados por la National Audubon Society, con una imagen capturada en el Catatumbo que visibiliza la relación entre biodiversidad y territorio.
También es autor y coautor de publicaciones científicas y divulgativas, incluyendo contribuciones a la biblioteca Birds of the World, el libro Las aves de Panamá (2025) y el libro Las Aves de Costa Rica (2026). Actualmente se desempeña como revisor científico en McMullan Birding (Ensifera Nature), aportando al desarrollo de guías especializadas sobre la avifauna colombiana.
Su enfoque integra investigación científica, educación ambiental y comunicación visual, desarrollando talleres en comunidades rurales para promover la conservación de especies emblemáticas como el cóndor andino. Su trabajo representa un puente entre la ciencia, el territorio y la sociedad, contribuyendo al reconocimiento y protección de la biodiversidad en Colombia.
Fernando Cediel
Fernando Cediel es biólogo santandereano formado en la Universidad Industrial de Santander, con estudios de maestría en Biología en la Universidad de Antioquia, cuya trayectoria se ha enfocado en la investigación, conservación y divulgación de la avifauna en Colombia, especialmente en la región nororiental andina.
Desde sus inicios académicos, ha desarrollado un profundo interés por comprender la diversidad biológica y la distribución de las aves en distintos ecosistemas del país. Su trabajo investigativo ha contribuido al conocimiento científico mediante publicaciones sobre distribución de especies, nuevos registros regionales y análisis ecológicos en ambientes urbanos y naturales. Entre sus aportes se destacan estudios sobre la distribución del águila gallinaza, registros inéditos para Santander y análisis de la relación entre aves y áreas verdes urbanas en Bucaramanga.
Es miembro fundador de la Sociedad Ornitológica del Nororiente Andino (SONORA), organización desde la cual lidera y articula proyectos de investigación y conservación en Santander. Allí ha impulsado iniciativas como el estudio del cucarachero del Chicamocha, especie endémica y críticamente amenazada, así como la construcción de un listado integral de aves del departamento, herramienta clave para la toma de decisiones en conservación.
Su formación de posgrado le ha permitido profundizar en el estudio de los impactos de los sistemas productivos sobre la biodiversidad, evidenciando cómo los agroecosistemas, como los cafetales, influyen en la homogenización de las comunidades de aves y la pérdida de especies asociadas a bosques naturales.
Ha participado en importantes hallazgos científicos, como el registro del loro orejiamarillo en Norte de Santander tras más de un siglo sin reportes y el primer registro del mirlo cabeciamarillo para Colombia. Asimismo, ha contribuido en la elaboración de libros y guías de divulgación científica orientadas a acercar el conocimiento a comunidades y territorios, incluyendo publicaciones sobre aves de interés para la conservación y atlas de biodiversidad.
Su trabajo se caracteriza por integrar investigación científica, trabajo de campo y apropiación social del conocimiento, con el propósito de fortalecer estrategias de conservación y promover una mayor comprensión de la biodiversidad en Colombia y el Neotrópico.
Colibrí Picoespina - Chalcostigma heteropogon
Colibrí Picoespina - Chalcostigma heteropogon
Gallito de Roca Andino - Rupicola peruvianus
Gallito de Roca Andino - Rupicola peruvianus
Gavilán Sabanero - Buteogallus meridionalis
Gavilán Sabanero - Buteogallus meridionalis
Vencejo Enano - Tachornis furcata
Vencejo Enano - Tachornis furcata
Barbudito de Páramo - Oxypogon guerinii
Barbudito de Páramo - Oxypogon guerinii
Carpintero Paramuno - Veniliornis nigriceps
Carpintero Paramuno - Veniliornis nigriceps
Clorofonia Verdiazul - Chlorophonia cyanea
Clorofonia Verdiazul - Chlorophonia cyanea
Cóndor Andino - Vultur gryphus
Cóndor Andino - Vultur gryphus
Eufonia Cabeciazul - Chlorophonia cyanocephala
Eufonia Cabeciazul - Chlorophonia cyanocephala
Inca Buchirrosado - Coeligena helianthea
Inca Buchirrosado - Coeligena helianthea
Musguerito Paramuno - Iridosornis rufivertex
Musguerito Paramuno - Iridosornis rufivertex
Rey del Quindio - Sericossypha albocristata
Rey del Quindio - Sericossypha albocristata
Rumbito Colirrufo - Chaetocercus jourdanii
Rumbito Colirrufo - Chaetocercus jourdanii
Torito capiblanco - Capito hypoleucus
Torito capiblanco - Capito hypoleucus
Viuva de Antifaz - Pipraeidea melanonota
Viuva de Antifaz - Pipraeidea melanonota
Amazilia Buchicastaña - Saucerottia castaneiventris
Amazilia Buchicastaña - Saucerottia castaneiventris
Carpintero bonito - Melanerpes pulcher
Carpintero bonito - Melanerpes pulcher
Clorofonia Ferruginosa - Chlorophonia pyrrhophrys
Clorofonia Ferruginosa - Chlorophonia pyrrhophrys
Colibrí capiazul - Saucerottia cyanifrons
Colibrí capiazul - Saucerottia cyanifrons
Colibri de Marte - Heliangelus Mavor
Colibri de Marte - Heliangelus Mavor
Inca Negro - Coeligena prunellei
Inca Negro - Coeligena prunellei
Nacumero - Driophlox gutturalis
Nacumero - Driophlox gutturalis
Pico espina dorsimorado - Ramphomicron microrhynchum
Pico espina dorsimorado - Ramphomicron microrhynchum
Tangará Coronada - Tangara xanthocephala
Tangará Coronada - Tangara xanthocephala
Toche venezolano - Icterus icterus
Toche venezolano - Icterus icterus



