
27 años después: ‘De la Bonita al continente’
Veintisiete años, más de dos décadas, tuvieron que pasar para que Bucaramanga, una ciudad con más de 600.000 habitantes, volviera a ver ante los ojos no solo de los mismos bumangueses, sino del país y de todo un continente, al equipo de la región disputar el máximo torneo a nivel de clubes de Sudamérica: la famosa Gloria Eterna, la CONMEBOL Libertadores.
El Atlético Bucaramanga, quien acaba de vivir contra todos los pronósticos el mejor año de su historia futbolística, tiene la posibilidad de escribir un nuevo capítulo más grande en su historial. Un equipo que demostró su garra y pasión obteniendo su primer título de primera división en junio de 2024, ahora tiene la oportunidad de llevar esa misma garra a la escena internacional.
A lo largo de esos veintisiete años, o incluso más atrás, la afición inquebrantable del Leopardo ha pasado por caminos tortuosos, desafíos, obstáculos, ilusiones y decepciones. Un equipo que ha pasado por las buenas, las malas y las peores, pero que hoy, el destino le brinda una oportunidad de superar aquella gesta histórica de finales de los años 90 y seguir escribiendo su nombre en la historia del fútbol sudamericano.



Un preámbulo de cinco décadas
(1949-1995)
Desde su fundación en mayo de 1949, a lo largo de la historia Auriverde existieron dos campañas donde hubo chances reales de alcanzar el anhelado primer título profesional: 1960, con un quinteto en el ataque conformado por Herman “Cuca” Aceros, Marcos Coll, José Giarrizo, Américo Montanini y Lácides Otero; y 1990, donde Pedro Manuel Olalla aportó 20 goles para lo que fue aquel tercer lugar en la tabla general, igualando sus mejores campañas en años anteriores.
Bucaramanga 1960. En pie, de izquierda a derecha: Arturo Solórzano, Roberto Marini, Álvaro "Choclo" Martínez, Hugo Scrimaglia, Roberto Pablo Janiot y Ernesto Berto.
Abajo en el mismo orden: Herman "Cuca" Aceros, Marcos Coll, José Giarrizzo, Américo Montanini y Lácides Otero.
Pasaron seis años que incluyeron un descenso en 1994 que duró poco, ya que al año siguiente, con la aportación goleadora de Jesús “Kiko” Barrios (12 goles) y con Jorge Ramoa en aquel plantel, el fantasma de la segunda división fue ahuyentado en un lapso de seis meses por cuenta del cambio en el formato de los campeonatos del fútbol colombiano, dejando a los dirigidos por Hugo Gallego en ese entonces, campeones de aquel Torneo Nivelación.
Bucaramanga 1990. En pie, de izquierda a derecha: Héctor Fabio Polo, Héctor Gerardo Méndez, Eugenio Uribe, Enrique Simón Esterilla, Víctor Espinoza y John Freddy VanStrahlen.
Abajo en el mismo orden: Fredy Rico, Roberth Villamizar, Pedro Manuel Olalla, Jesús "Kiko" Barrios y Elías Correa.






El segundo lugar que supo a victoria (1996-1997)
En el que fue el torneo más largo de la historia del fútbol colombiano, con un periodo de 16 meses, 586 partidos y 84 fechas, el Atlético Bucaramanga escribió un capítulo imborrable durante los años 1996 y 1997. Un subcampeonato que trascendió la mera estadística, un rugido de rebeldía que resonó en cada rincón de La Ciudad Bonita.
Lo que se percibía como otra campaña más del montón, resultó en una actuación épica, un viaje de emociones encontradas que culminó con la primera clasificación a la Copa Libertadores, el máximo certamen continental. Bajo la batuta del antioqueño Carlos Mario Hoyos, un estratega astuto como buen paisa, el equipo santandereano desplegó un fútbol aguerrido y vertical, que desafió todos los pronósticos.
Carlos Mario Hoyos, entrenador colombiano.
Hoyos se encargó de armar una nómina sólida, que le permitiera conseguir una regularidad en resultados, sin saber de lo que el destino tenía preparado para el equipo de la capital santandereana. Figuras como José Fernando Castañeda, un arquero de reflejos prodigiosos; Orlando “Fantástico” Ballesteros, un goleador implacable; Manuel Galarcio, un defensor aguerrido y luchador; y Gustavo “Misil” Restrepo, un volante de seda que tejía jugadas de ensueño, se convirtieron en ídolos de una afición que se entregó por completo a su equipo.
El camino hacia la gran final fue a paso de montaña rusa. Después de quedar décimo del Apertura y cuarto del Finalización, el Torneo Adecuación de mediados del 97 tuvo como inesperado protagonista a la banda de Carlos Mario. Aquel Bucaramanga sorteó obstáculos y superó adversidades al quedar en segunda posición tanto en el grupo A como en el cuadrangular A, para después acceder a la final del Adecuación tras ser el líder del grupo B del cuadrangular semifinal con 13 puntos superando un grupo de gran peso con Cortuluá, Junior y Millonarios. El Deportes Quindío sería el verdugo en la final del Adecuación.
Una final inesperada entre Leopardos y Cafeteros iba a dejar sobre la cancha un choque de estilos. Un penal acertado por “Misil” Restrepo y un amague del goleador Ballesteros sellaron los dos goles de la victoria 2-1 en la ida jugada en el entonces estadio Alfonso López de la capital santandereana, pero lo mejor estaba por venir. En la vuelta en el Centenario de Armenia el 1-0 a favor del Quindío parecía dictar sentencia, pero a segundos del pitazo final, un derechazo soberbio de Orlando Ballesteros, tras un rechazo del portero local, silenció a los espectadores Cuyabros dejando al Bucaramanga campeón del Torneo Adecuación, aunque este no haya sido declarado como un título oficial.
Diciembre 14 de 1997. Bucaramanga campeón del Torneo Adecuación.
En pie, de izquierda a derecha: John Álex Rodríguez, Miguel Montañez, Manuel Galarcio, Wilmar Moreno, José "Chepe" Castañeda.
Abajo en el mismo orden: Gustavo "Misil" Restrepo, Luis Alfonso "Cheo" Romero, Lucio España, Henry Vásquez, Manuel Martínez y Orlando Ballesteros.
Ya en la gran final del rentado no se tuvo la misma suerte, y el América de Cali vencería por global de 3-0 (0-1 en Bucaramanga y 2-0 en Cali) a un Atlético que cayó de pie. Aunque el título se escapó, el subcampeonato fue meritorio: un reconocimiento a la entrega y el sacrificio de Carlos Mario Hoyos y su grupo de jugadores que dejaron el alma en cada partido. Pero el buen momento no se detuvo allí. El rugido Leopardo se escucharía por primera vez en todo el continente, consiguiendo el tiquete para la Copa Libertadores, un sueño largamente anhelado.
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El primer rugido en la arena continental (1998)
En el crepúsculo de 1998, un equipo con la garra de un leopardo se aventuró en la selva de la Copa Libertadores. Un viaje más que épico, una odisea futbolística que dejó una huella imborrable en la memoria de aquellos seguidores que vivieron aquel momento histórico para el club de La Ciudad Bonita.
Por supuesto que el camino no iba a ser fácil. El sorteo los ubicó en el Grupo 1, junto a gigantes como el América de Cali, Barcelona de Guayaquil y Deportivo Quito. Cada partido iba a ser un nuevo reto, un duelo de titanes donde el leopardo santandereano debía demostrar su valentía. El debut fue en el Pascual Guerrero de Cali ante la ‘Mechita’, donde una volea de Manuel Galarcio en los minutos finales hizo que el equipo no debutara con derrota en competencias internacionales, decretando el 2-2 final en el marcador.
Febrero 25 de 1998. Debut de Atlético Bucaramanga en Copa Libertadores.
En pie, de izquierda a derecha: Paulo Casquete, Miguel Montañez, Manuel Galarcio, Hugo Gallo, John Álex Rodríguez y José "Chepe" Castañeda.
Abajo en el mismo orden: Luis Alfonso "Cheo" Romero, Gustavo "Misil" Restrepo, Henry Vásquez, Lucio España y Marcelo Ibáñez.
Después del debut, empezó la travesía por Ecuador. Quito y Guayaquil fueron los destinos donde el cuadro ‘Auriverde’ tendría que mostrar de qué estaba hecho si quería sorprender en su grupo. Pero la suerte no apareció ante los rivales de turno; una derrota por la mínima ante Deportivo Quito en el Olímpico Atahualpa y otra por 2-0 ante Barcelona en el Monumental Isidro Romero Carbo dejaban un sinsabor, pero también la sensación de que el Bucaramanga podía competir de igual a igual con los grandes.
Vendrían los tres partidos restantes de local, donde en el primero, el América de Cali se llevó los tres puntos del Alfonso López, pero los dos encuentros faltantes serían un bálsamo para el equipo de Carlos Mario, y finalmente el Leopardo obtendría resultados a favor. Un penal de “Misil” Restrepo y un tanto que fue autoría de Lucio España dieron la histórica primera victoria del Atlético Bucaramanga en la competición continental; Deportivo Quito fue la víctima. Para la última fecha, Bucaramanga llegaba con posibilidades de clasificar a octavos de final, pero para lograr tan magna hazaña, tenía que vencer al Barcelona. Labor cumplida; un tiro libre de Nelson Gómez al minuto 39 fue suficiente para lograr la victoria y el tiquete a la siguiente instancia.
En octavos de final, el rival fue el Bolívar de La Paz. La ida en el Alfonso López terminó con un tropiezo de 1-2 a favor del cuadro boliviano. La altura, un enemigo silencioso, se sumó a la dificultad del encuentro de vuelta, que nuevamente resultó a favor del Bolívar con marcador de 1-0. Bucaramanga luchó con todas sus fuerzas, pero la experiencia del equipo boliviano en este tipo de competiciones fue determinante. A pesar de la eliminación, aquel Leopardo debutante supo rugir con fuerza en aquellas noches continentales, dejando un hito para la institución y una huella imborrable en la memoria de los hinchas.
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Declive y un amargo legado
(1999-2008)
Llegó el nuevo milenio, y a medida que avanzaba, el Leopardo se hacía cada vez más débil. La inestabilidad institucional, los cambios constantes de entrenador y la falta de refuerzos de calidad sumieron al equipo en una espiral descendente. La hinchada, fiel a sus colores, observaba con impotencia cómo su equipo se desangraba en cada partido.
Solo en los torneos Finalización de 2002 y 2004 Bucaramanga pudo ser parte del espectáculo de los cuadrangulares semifinales, pero falló en aquellos intentos de buscar una nueva final. Entrenadores del calibre de Jorge Luis Pinto, Norberto Peluffo y Miguel Augusto Prince lo intentaron de la mejor manera y no lograron el objetivo; y de aquellos años quedaron marcados los pasos de jugadores de renombre como Iván René Valenciano, Juan Carlos Henao, Andrés “Michi” Sarmiento, Wilson Carpintero y el debut de Sherman Cárdenas como profesional en el 2005.
Atlético Bucaramanga Finalización 2002.
En pie, de izquierda a derecha: Daniel Vélez, Bélmer Aguilar, Mauricio Giraldo, Andrés "Michi" Sarmiento, Wilson Galeano y Carlos Scouto.
Abajo en el mismo orden: Juan Carlos Quintero, John J. Reyes, Giovanni Yepes, Orlando Ballesteros y Wilson Carpintero.
Los últimos años en primera división fueron un calvario para el Atlético Bucaramanga. El equipo se convirtió en un habitual de los últimos puestos de la tabla, luchando por evitar el descenso con uñas y dientes. La agonía alcanzó su punto álgido con el tercer descenso en la historia de la institución en 2008, dejando una lenta y dolorosa agonía acompañada de años de frustración y promesas incumplidas.




Siete años en el purgatorio
(2009-2015)
El exilio en la Primera B fue largo y tortuoso. Siete años, un septenio de sombras que se extendió desde 2009 hasta aquel glorioso 2015, cuando el rugido del Leopardo volvió a resonar con fuerza, logrando salir de aquel lúgubre camino.
Fueron años de incertidumbre, de viajes interminables a canchas que dejaban poco que desear, de enfrentar equipos aguerridos que luchaban por un sueño similar. El estadio Alfonso López, otrora escenario de tardes/noches alegres y gestas heroicas, se convirtió en un testigo silencioso de la agonía Auriverde.
Los jugadores iban y venían, y técnicos como Arturo Reyes, Fernando Velasco o Bernardo Redín intentaron descifrar el enigma del ascenso, pero el esquivo objetivo se resistía. La segunda división, ese purgatorio futbolístico, parecía no tener fin con el pasar de los años y las temporadas. En aquellos tiempos de “vacas flacas”, se logró evidenciar la fidelidad de aquellos hinchas que nunca abandonaron a su equipo en la cita de cada domingo al Coloso de la 14. Los cánticos, a veces desgarradores, se mezclaban con el eco de los goles esquivos, de las oportunidades desperdiciadas.
Afortunadamente, no hay mal que dure cien años. El 2015, el año de la redención, llegó bajo el mando de José Manuel “Willy” Rodríguez como entrenador y con un equipo renovado y jugadores de características indomables. La seguridad en el arco de Andrés Mosquera Marmolejo; el liderazgo defensivo de Danny Cano; la capitanía de Carlos Giraldo; la experiencia en el medio campo de Aníbal Mosquera; la magia de Daniel Cataño y los goles del intratable César Amaya. Con aquella camada de futbolistas, el rugido del Leopardo, ese grito ancestral, volvió a estremecer los cimientos del Alfonso López.
Daniel Cataño, César Amaya y Carlos Giraldo; figuras de aquel Bucaramanga que consiguió el ascenso en 2015.
El ascenso, la tan anhelada salida del infierno, se hizo realidad un 26 de noviembre de 2015. Un gol de tiro libre cobrado por Víctor Manuel Zapata al minuto 71 ante Universitario de Popayán hizo deslumbrar las lágrimas de alegría, los abrazos efusivos y los cánticos ensordecedores de las tribunas. La Ciudad Bonita, vestida de amarillo y verde, celebró el regreso de su equipo a la élite del fútbol colombiano.
Noviembre 26 de 2015. Ascenso del Atlético Bucaramanga.
En pie, de izquierda a derecha: Andrés Mosquera Marmolejo, Carlos Giraldo, Jarol Martínez, Michael Balanta, Víctor Manuel Zapata y Luis Payares.
Abajo en el mismo orden: Daniel Cataño, Jair Palacios, Luis Sierra, Danny Cano y César Amaya.
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Un vaivén de emociones
(2016-2023)
El retorno a la máxima categoría fue un camino sinuoso y transitado, un laberinto de emociones que ha puesto a prueba la pasión de su fiel hinchada. El grito ancestral del Leopardo iba a volver a resonar con fuerza en cada partido, celebrando las victorias y lamentando las derrotas.
En 2016, el equipo Auriverde recién ascendido sorprendió a propios y extraños, alcanzando las semifinales del Torneo Finalización. Al equipo en el que se quedaron figuras del ascenso como Daniel Cataño o Luis Payares se unieron el goleador Darío Rodríguez, y los uruguayos Jorge Bava y Mauro Guevgeozián. Aquella campaña con Flabio Torres en el banquillo fue un destello de esperanza que ilusionó a una ciudad sedienta de gloria. Sin embargo, una irregular tanda de penaltis ante el Deportes Tolima en las semifinales sepultó la chance de la segunda final de la historia.
Atlético Bucaramanga 2016.
En pie, de izquierda a derecha: Jorge Bava, Diego Peralta, Carlos Giraldo, Alcides Peña, Jaime Castrillón y Félix García.
Abajo en el mismo orden: Jhon Freddy Pérez, Daniel Cataño, Jair Palacios, Darío Rodríguez y Christian Mafla.
El 2017 fue un año de contrastes, con momentos de brillantez en el Apertura intercalados con actuaciones decepcionantes en el Finalización que casi conllevan al cuarto descenso del club. Para 2018, el equipo luchó por consolidar un proyecto sólido, trayendo a dos fichajes de peso: Michael Rangel y la vuelta de Sherman Cárdenas. Al lado de Jhon Freddy Pérez, el tridente santandereano de aquel plantel supo llevar al Bucaramanga hasta los cuartos de final del Torneo Finalización, donde cayeron a manos del Independiente Medellín.
Atlético Bucaramanga 2018.
En Pie, de izquierda a derecha: Dairín González, James Aguirre, Michael Rangel, Marlon Torres.
Abajo en el mismo orden: Sherman Cárdenas, Jhon Freddy Pérez, Johan Caballero, Marvin Vallecilla, Brayan Rovira, Harold Gómez y Gabriel "Gavilán" Gómez.
2019, 2020 y 2021 fueron años de altibajos, con el equipo luchando por encontrar su identidad y teniendo enfrente una pandemia que irrumpió al mundo, paralizando el fútbol y sumiendo al Atlético Bucaramanga en la incertidumbre. El regreso a la competición en tiempos de COVID fue un desafío, pero el equipo logró mantenerse a flote, demostrando su resiliencia.
En 2022, el Bucaramanga tuvo una etapa más que decente, logrando disputa los cuadrangulares del Apertura y armando disputa entre los grandes del FPC. Además de contar con Armando "Piripi" Osma como entrenador, aquel equipo destacó por la presencia del goleador Dayro Moreno, quien se quedó con la Bota de Oro del Apertura con 13 anotaciones.
Atlético Bucaramanga 2022.
En pie, de izquierda a derecha: Juan Camilo Chaverra, Michel Acosta, Carlos Henao, Gustavo Torres, Dayro Moreno y Francisco Meza.
Abajo en el mismo orden: Cristhian Subero, Johan Caballero, Sherman Cárdenas, Cristian Blanco y Bruno Téliz.
El 2023 fueron un año de altibajos, con el equipo luchando por encontrar su identidad. La ilusión de clasificar a los cuadrangulares finales se esfumó en los dos torneo de liga, dejando un sabor amargo en la hinchada, pero dejando guardada una base para lo que estaba por venir al año siguiente...





ABrazando la gloria
(2024)
Llegaba el 2024, y con él, el arribo de un timonel venezolano al banquillo del cuadro Búcaro: Rafael Dudamel. Las directivas del club pensaron en un cambio total de aires; dejar a un lado los fracasos y dejar al mundo del fútbol atónito con el nuevo Atlético Bucaramanga.
Diciembre 11 de 2023. Presentación de Rafael Dudamel como nuevo entrenador del Atlético Bucaramanga.
El camino hacia la gloria no fue fácil. Desde el inicio del Apertura, partido tras partido, el equipo mostró una garra y un espíritu indomable. Con una mezcla de juventud y experiencia, el Bucaramanga se convirtió en un vendaval que arrasó con sus rivales tanto en el todos contra todos como en los cuadrangulares. La solidez defensiva, la creatividad en el mediocampo y la contundencia en el ataque fueron las armas de un equipo que nunca se rindió, y contra todos los pronósticos, clasificaba a la segunda final de su historia.
La final, ante un rival de peso como Independiente Santa Fe, prometía un duelo épico. El partido de ida en el Alfonso López fue una fiesta, con un estadio repleto que vibró con el gol de Freddy Hinestroza al minuto 69, dándole a la banda de Dudamel una ventaja mínima.
El partido de vuelta en El Campín, con una lluvia torrencial, giraría en tono de drama, con emociones que se desbordaron hasta el último segundo. Tras 90 minutos y un reñido 3-2 a favor del cuadro Cardenal, la definición desde el punto penal prometía estar “de infarto”. Los dos mil hinchas Auriverdes que ingresaron al Campín contuvieron el aliento mientras cada jugador se enfrentaba al arco.
Junio 15 de 2024. Atlético Bucaramanga se corona, por primera vez, campeón del FPC.
En pie, de izquierda a derecha: Aldair Quintana, Carlos Henao, Carlos Romaña, Daniel Mosquera, Jhon Emerson Córdoba y Jefferson Mena.
Abajo en el mismo orden: Aldair Gutiérrez, Jean Colorado, Freddy Hinestroza, Fabry Castro y Fabian Sambueza.